La crisis de los labios aprieta la flor
y la lengua da un zarpazo de espina.
Todos nuestros muertos son poesía
Son ovejas sin máscaras
Son la caminata río arriba
Son amores en pie de derecho
Son el lobo que lame el ojo del volcán
Son codos en los que se apoya la lluvia
Son los familiares de la flora por región
Son los que les que doblan el cansancio
Son la cuerda gruesa del abismo externo
Son los pétalos que insisten en el mármol
y son tu ciudad
que aprende a decir te quiero.
Escuchen como se presta
a naufragar la espuma del olvido
y como el martillo
se presenta para otra utilidad.